Summer, 2004
Una selección de mi trabajo fotográfico del pasado verano, con unas palabras de Inmaculada Barral.
Los sueños, dicen, los vivimos en blanco y negro. Por algo son sueños, para que la imaginación no tenga que pintar colores.
La fotografía en blanco y negro logra sacrificar lo cotidiano para entreverarnos en un mundo de sueño y realidad objetivada.
Una foto no es una imagen, sino un instante congelado. Antes o después del incidente. Es igual.
No sé que ha llevado a Luis Miguel Castañeda a la fotografía. Su curiosidad de solitario, pausado, no tiene la paciencia del pintor. Guarda instantes y los deja posar igual que si secara el barniz.
Sus cámaras son aparatosos pinceles elegidos como quién duda ante un óleo.
Si no hubiera nacido en esta época, ahora seguiría sentando en el borde del camino observando. Ahora, menos mal, escanea la luz del atardecer.
Inmaculada Barral
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